Sin límite de distancia se cruzan latitudes y regímenes de viento enteros. La meteorología deja de ser un parte de tres días y pasa a ser también climatología.
Circulación general
De ecuador a polo, en cada hemisferio:
- Zona de convergencia intertropical (ZCIT): donde convergen los alisios de ambos
hemisferios. El aire asciende, se forman grandes cumulonimbos y el viento en superficie queda flojo y errático. Son las calmas ecuatoriales.
- Alisios: el aire desciende en las altas subtropicales y va hacia el ecuador,
desviándose por Coriolis. Del nordeste en el hemisferio norte, del sureste en el sur. Constantes y fiables: es la ruta clásica de las travesías atlánticas.
- Altas subtropicales: cinturón de anticiclones con subsidencia, aire seco y poco
viento. El anticiclón de las Azores es el nuestro.
- Vientos del oeste en latitudes medias, con el rosario de borrascas del frente
polar.
Ciclones tropicales
Se forman sobre agua a más de 26 o 27 grados y con ese calor llegando a cierta profundidad, porque si no el propio oleaje enfría la superficie y el sistema se queda sin combustible. Por eso se debilitan al pasar sobre agua fría o sobre tierra.
No se forman junto al ecuador: allí la fuerza de Coriolis es nula y el aire converge al centro sin llegar a girar. Hacen falta unos cinco grados de latitud.
Maniobra en el hemisferio norte. En el semicírculo navegable (izquierdo respecto a la trayectoria) el viento se resta al avance y tiende a apartar al buque: se pone el viento por la aleta de estribor y se gana distancia. En el peligroso (derecho) se ciñe por la amura de estribor. En ningún caso se intenta cruzar por delante de la trayectoria.
Cartas de altura y evolución
La carta de superficie dice dónde están los sistemas; la de 500 hPa, hacia dónde van y si crecerán. Vaguada de altura al oeste del centro de superficie: el sistema se profundiza. Alineados en la vertical: maduro, empieza a rellenarse.
Una dorsal anticiclónica trae subsidencia, estabilidad y buen tiempo. El reverso es que esa subsidencia puede crear inversión térmica en niveles bajos y atrapar debajo humedad, calima y mala visibilidad.
Un dato que sorprende: a igual presión y temperatura, el aire húmedo es menos denso que el seco, porque la molécula de agua pesa menos que el nitrógeno y el oxígeno a los que sustituye. Es parte de por qué el aire cálido y húmedo asciende con tanta facilidad en los trópicos.
Cartas pilotos
Son estadística, no predicción: dicen qué vientos, corrientes y frecuencia de temporales cabe esperar en esa zona y ese mes según décadas de observaciones. Se usan para elegir la época y planificar la derrota; luego se navega con los partes del día.
Oleaje en la costa
Al llegar a aguas someras, la parte de la ola que primero toca fondo se frena y el frente gira: es la refracción. Las crestas tienden a alinearse con la costa, y la energía converge sobre los cabos y diverge en las ensenadas. Por eso rompe mucho más fuerte en los salientes.
Recibir información en la mar
- NAVTEX: avisos a la navegación y boletines en 518 kHz en inglés, con unas
300 millas de alcance. Algunas zonas emiten además en 490 kHz en el idioma nacional.
- Radiofacsímil y datos por satélite para cartas sinópticas y de altura.
- En España, AEMET elabora los boletines marítimos y los avisos de fenómenos
adversos; Puertos del Estado aporta la red de boyas y las predicciones de oleaje; y Salvamento Marítimo los difunde por radio.
La señal que no hay que ignorar
Una caída de 3 hPa en una hora sin frente a la vista es mucho en muy poco tiempo: anuncia un sistema profundizándose cerca. Antes de descartarla como error del barómetro conviene comprobar el instrumento y, sobre todo, prepararse.
La atmósfera
Composición del aire seco: en torno al 78 % de nitrógeno, 21 % de oxígeno y el resto argón, dióxido de carbono y gases traza, más una cantidad muy variable de vapor de agua, que es la que gobierna casi todo el tiempo meteorológico.
Capas, de abajo arriba: troposfera, donde ocurre el tiempo y la temperatura baja con la altura hasta la tropopausa; estratosfera, con la capa de ozono y temperatura creciente; luego mesosfera y termosfera. La navegación solo trabaja con la troposfera y con el nivel de 500 hPa.
Formas tormentosas
- Tormenta: cumulonimbo con actividad eléctrica. A bordo se anticipa por el
crecimiento vertical rápido y el yunque, y trae rachas violentas y roladas bruscas antes que la lluvia.
- Turbonada: la línea de rachas del frente de salida, que llega por delante de
la nube y es lo que tumba al que la ve venir tarde.
- Tromba marina: columna de aire en rotación entre la base de la nube y el mar, con
el agua elevada en un penacho. Menos violenta que un tornado terrestre, pero capaz de desarbolar. Se evita apartándose perpendicularmente a su desplazamiento.
- Tornado: el mismo fenómeno sobre tierra y con mucha más energía.
Fenómenos eléctricos: el rayo y el relámpago. La embarcación debe tener una vía de descarga continua desde el tope hasta un electrodo sumergido; en tormenta, nadie toca la jarcia ni el timón metálico y conviene desconectar la electrónica. El fuego de San Telmo —descarga luminosa en el tope del palo— avisa de un campo eléctrico intenso.
Fenómeno acústico: el trueno. Contando los segundos entre el relámpago y el trueno y dividiendo por tres se obtienen los kilómetros de distancia.
Fenómenos ópticos: halos alrededor del Sol o la Luna, señal de cirrostratos y frente cálido en camino; coronas, más pequeñas y de nubes bajas; arco iris; espejismos y refracción anómala, que alteran la altura aparente del horizonte y falsean las alturas de sextante.
Hielos flotantes
Origen: dos clases distintas. El hielo marino, formado por congelación del propio agua del mar, que da banquisa y placas; y los icebergs, trozos desprendidos de glaciares y barreras continentales, es decir, de agua dulce.
Un iceberg flota con cerca de nueve décimas partes de su volumen sumergidas, y su parte sumergida sobresale lateralmente más que la visible: nunca se pasa cerca.
Límites, épocas y lugares. En el Atlántico Norte, los icebergs proceden de Groenlandia y bajan por la corriente del Labrador; su límite habitual llega a la altura de los Grandes Bancos de Terranova, y la época de mayor riesgo es de marzo a julio, con máximo en abril y mayo. La Patrulla Internacional del Hielo vigila la zona y difunde el límite del hielo, obligación nacida del Titanic y recogida en el SOLAS. En el hemisferio sur, los icebergs antárticos alcanzan latitudes más bajas y su límite varía mucho de un año a otro.
Indicios a bordo: descenso brusco de la temperatura del agua, niebla localizada, resplandor blanquecino en el horizonte —ice blink— y mar inusualmente llana a sotavento del hielo. El radar detecta mal los icebergs de perfil redondeado y no ve los growlers, que son los más peligrosos por pequeños.