Vía de agua
Taponar primero, achicar después. Achicar sin reducir la entrada de agua es una carrera que se pierde. La secuencia:
- Localizar la entrada. Buena parte de las vías proceden de pasacascos y grifos de fondo, que son el primer sitio donde mirar.
- Taponar con lo que haya: tapones cónicos de madera, cojines, una vela.
- Poner en marcha todos los medios de achique.
- Cerrar mamparos y valorar el rumbo a puerto o a aguas someras.
- Dar aviso si la situación no está controlada.
Incendio
Sin aire y sin combustible el fuego se apaga solo. En cámara de máquinas: parar la máquina, cortar el combustible y no abrir la tapa —abrirla aporta oxígeno—, descargando el extintor por la abertura mínima imprescindible.
Se maniobra para que el fuego quede a sotavento, de modo que el viento aleje llamas y humo del resto de la embarcación y de la tripulación.
Varada
Lo primero es comprobar la estanqueidad: una varada puede haber abierto el casco. Después, la marea manda:
- Marea creciente: el tiempo juega a favor. Se prepara la salida y se espera.
- Marea decreciente: hay que actuar rápido, aligerar peso y considerar fondear un ancla hacia aguas profundas para tirar de ella.
Forzar la máquina a plena potencia solo consigue aspirar arena, dañar la refrigeración y estropear la hélice.
Hombre al agua e hipotermia
La causa de muerte más frecuente no es el ahogamiento inmediato sino la hipotermia. A quien está en el agua se le indica:
- moverse lo menos posible — nadar acelera la pérdida de calor;
- adoptar una postura recogida, con las piernas encogidas, protegiendo las zonas por donde más calor se escapa;
- no quitarse la ropa: aunque esté mojada, sigue aislando;
- si son varios, juntarse.
Abandono
Se abandona lo más tarde posible. El casco, aunque esté inundado, suele ser mejor refugio que la balsa y mucho más fácil de localizar. La orden la da el patrón.
Al embarcar en la balsa: sin mojarse si es posible, con ropa de abrigo, y llevando radio portátil, agua, señales pirotécnicas y documentación.
Llamada de socorro
Por el canal 16 de VHF, con este contenido y en este orden:
- MAYDAY, repetido tres veces.
- Nombre e identificación de la embarcación.
- Posición — el dato crítico; darlo siempre, aunque se suponga que ya lo conocen.
- Naturaleza del peligro.
- Auxilio que se solicita.
- Número de personas a bordo.
PAN-PAN para una urgencia sin peligro inmediato para la vida; SÉCURITÉ para un aviso de seguridad. En España, Salvamento Marítimo también atiende en el 900 202 202.
Avería de gobierno
La mayoría de las embarcaciones llevan caña de emergencia acoplable a la mecha del timón. Sin ella se puede gobernar de forma tosca variando el empuje o arrastrando un elemento por una banda u otra para forzar la guiñada.
Señales de socorro reconocidas
Además de las pirotécnicas y las radioeléctricas: levantar y bajar lentamente los brazos extendidos a ambos lados del cuerpo, la bandera cuadra con una bola encima o debajo, las llamas en cubierta, la señal SOS en Morse por cualquier medio y el pabellón nacional invertido.
Vías de agua: por dónde entran y cómo se taponan
Los orificios que hay que mirar primero son siempre los mismos: pasacascos y grifos de fondo, la bocina del eje, la limera del timón, y las tomas de refrigeración con sus manguitos y abrazaderas. Un manguito reventado o una abrazadera oxidada hunden más embarcaciones que un golpe contra una roca, y su mantenimiento —revisar y sustituir por edad, no por rotura— es la única prevención que funciona.
Para el taponamiento se usa lo que haya, y conviene tenerlo previsto:
- Espiches: tapones cónicos de madera blanda, atados junto a cada pasacascos. Se
clavan a golpes y la madera hincha al mojarse.
- Colchonetas, cojines o una vela, aplicados desde dentro y acuñados contra la vía.
- Desde fuera, una vela pasada por debajo del casco y templada por ambas bandas.
Con la entrada reducida, se achica. En ese orden, no al revés.
Varada involuntaria
Embarrancada la embarcación, las medidas en orden:
- Comprobar estanqueidad: una varada puede haber abierto el casco.
- Parar la máquina si el fondo es de arena o fango, para no aspirar arena.
- Averiguar el estado de la marea. Creciente, el tiempo juega a favor; decreciente,
hay que actuar deprisa.
- Aligerar peso, escorar la embarcación para reducir calado, y fondear un ancla hacia
aguas profundas para tirar de ella.
- Si hay que pedir remolque, hacerlo antes de que la situación empeore.
Abordaje
Tras un abordaje, las medidas: comprobar personas primero, luego averías y estanqueidad, y no separar las embarcaciones si el otro casco está taponando la vía —separarlas puede hundir a una de las dos—. Después, prestar auxilio al otro buque, identificarse, anotar hora y posición y dar parte.
Prevención de incendios y explosiones
Los lugares de riesgo son tres, y siempre los mismos: cocinas de gas, la cámara de motores y el pañol de baterías. A ellos se suman los pañoles con pinturas, disolventes y trapos impregnados.
Los factores que deben concurrir para que haya fuego son tres —combustible, oxígeno y calor—, y la extinción consiste en quitar uno cualquiera. De ahí que cerrar la entrada de aire y el combustible apague un fuego de motor sin necesidad de tocarlo.
Prevención concreta: la botella de gas fuera del interior y cerrada tras cada uso, ventilación del pañol de baterías —que desprenden hidrógeno al cargar—, sentina limpia de aceite y combustible, instalación eléctrica con fusibles y sin conexiones improvisadas, y ventilar la cámara antes de arrancar. Los vapores de gasolina son más pesados que el aire y se acumulan abajo: por eso se ventila antes de dar contacto.