Rumbo

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Emergencias en la mar

Vía de agua

Taponar primero, achicar después. Achicar sin reducir la entrada de agua es una carrera que se pierde. La secuencia:

  1. Localizar la entrada. Buena parte de las vías proceden de pasacascos y grifos de fondo, que son el primer sitio donde mirar.
  2. Taponar con lo que haya: tapones cónicos de madera, cojines, una vela.
  3. Poner en marcha todos los medios de achique.
  4. Cerrar mamparos y valorar el rumbo a puerto o a aguas someras.
  5. Dar aviso si la situación no está controlada.

Incendio

Sin aire y sin combustible el fuego se apaga solo. En cámara de máquinas: parar la máquina, cortar el combustible y no abrir la tapa —abrirla aporta oxígeno—, descargando el extintor por la abertura mínima imprescindible.

Se maniobra para que el fuego quede a sotavento, de modo que el viento aleje llamas y humo del resto de la embarcación y de la tripulación.

Varada

Lo primero es comprobar la estanqueidad: una varada puede haber abierto el casco. Después, la marea manda:

  • Marea creciente: el tiempo juega a favor. Se prepara la salida y se espera.
  • Marea decreciente: hay que actuar rápido, aligerar peso y considerar fondear un ancla hacia aguas profundas para tirar de ella.

Forzar la máquina a plena potencia solo consigue aspirar arena, dañar la refrigeración y estropear la hélice.

Hombre al agua e hipotermia

La causa de muerte más frecuente no es el ahogamiento inmediato sino la hipotermia. A quien está en el agua se le indica:

  • moverse lo menos posible — nadar acelera la pérdida de calor;
  • adoptar una postura recogida, con las piernas encogidas, protegiendo las zonas por donde más calor se escapa;
  • no quitarse la ropa: aunque esté mojada, sigue aislando;
  • si son varios, juntarse.

Abandono

Se abandona lo más tarde posible. El casco, aunque esté inundado, suele ser mejor refugio que la balsa y mucho más fácil de localizar. La orden la da el patrón.

Al embarcar en la balsa: sin mojarse si es posible, con ropa de abrigo, y llevando radio portátil, agua, señales pirotécnicas y documentación.

Llamada de socorro

Por el canal 16 de VHF, con este contenido y en este orden:

  1. MAYDAY, repetido tres veces.
  2. Nombre e identificación de la embarcación.
  3. Posición — el dato crítico; darlo siempre, aunque se suponga que ya lo conocen.
  4. Naturaleza del peligro.
  5. Auxilio que se solicita.
  6. Número de personas a bordo.

PAN-PAN para una urgencia sin peligro inmediato para la vida; SÉCURITÉ para un aviso de seguridad. En España, Salvamento Marítimo también atiende en el 900 202 202.

Avería de gobierno

La mayoría de las embarcaciones llevan caña de emergencia acoplable a la mecha del timón. Sin ella se puede gobernar de forma tosca variando el empuje o arrastrando un elemento por una banda u otra para forzar la guiñada.

Señales de socorro reconocidas

Además de las pirotécnicas y las radioeléctricas: levantar y bajar lentamente los brazos extendidos a ambos lados del cuerpo, la bandera cuadra con una bola encima o debajo, las llamas en cubierta, la señal SOS en Morse por cualquier medio y el pabellón nacional invertido.

Vías de agua: por dónde entran y cómo se taponan

Los orificios que hay que mirar primero son siempre los mismos: pasacascos y grifos de fondo, la bocina del eje, la limera del timón, y las tomas de refrigeración con sus manguitos y abrazaderas. Un manguito reventado o una abrazadera oxidada hunden más embarcaciones que un golpe contra una roca, y su mantenimiento —revisar y sustituir por edad, no por rotura— es la única prevención que funciona.

Para el taponamiento se usa lo que haya, y conviene tenerlo previsto:

  • Espiches: tapones cónicos de madera blanda, atados junto a cada pasacascos. Se

clavan a golpes y la madera hincha al mojarse.

  • Colchonetas, cojines o una vela, aplicados desde dentro y acuñados contra la vía.
  • Desde fuera, una vela pasada por debajo del casco y templada por ambas bandas.

Con la entrada reducida, se achica. En ese orden, no al revés.

Varada involuntaria

Embarrancada la embarcación, las medidas en orden:

  1. Comprobar estanqueidad: una varada puede haber abierto el casco.
  2. Parar la máquina si el fondo es de arena o fango, para no aspirar arena.
  3. Averiguar el estado de la marea. Creciente, el tiempo juega a favor; decreciente,

hay que actuar deprisa.

  1. Aligerar peso, escorar la embarcación para reducir calado, y fondear un ancla hacia

aguas profundas para tirar de ella.

  1. Si hay que pedir remolque, hacerlo antes de que la situación empeore.

Abordaje

Tras un abordaje, las medidas: comprobar personas primero, luego averías y estanqueidad, y no separar las embarcaciones si el otro casco está taponando la vía —separarlas puede hundir a una de las dos—. Después, prestar auxilio al otro buque, identificarse, anotar hora y posición y dar parte.

Prevención de incendios y explosiones

Los lugares de riesgo son tres, y siempre los mismos: cocinas de gas, la cámara de motores y el pañol de baterías. A ellos se suman los pañoles con pinturas, disolventes y trapos impregnados.

Los factores que deben concurrir para que haya fuego son tres —combustible, oxígeno y calor—, y la extinción consiste en quitar uno cualquiera. De ahí que cerrar la entrada de aire y el combustible apague un fuego de motor sin necesidad de tocarlo.

Prevención concreta: la botella de gas fuera del interior y cerrada tras cada uso, ventilación del pañol de baterías —que desprenden hidrógeno al cargar—, sentina limpia de aceite y combustible, instalación eléctrica con fusibles y sin conexiones improvisadas, y ventilar la cámara antes de arrancar. Los vapores de gasolina son más pesados que el aire y se acumulan abajo: por eso se ventila antes de dar contacto.

Este temario es material de estudio y no sustituye a la normativa. Ante cualquier discrepancia manda el texto oficial publicado en el BOE.

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