El efecto evolutivo de la hélice
Una hélice no solo empuja: también desplaza la popa lateralmente. Con una hélice de paso a la derecha (dextrógira), que es lo habitual:
- Avante: la popa cae ligeramente a estribor.
- Atrás (ciando): la popa cae claramente a babor.
El efecto es mucho más marcado dando atrás. Lejos de ser un estorbo, es una herramienta: ciando, la popa busca el muelle si este queda por babor, y eso resuelve la mitad de las maniobras de atraque en un puerto deportivo.
Viento y corriente
Antes de cualquier maniobra en puerto hay que identificar qué manda: el viento o la corriente. Y aproximarse contra lo que domine, porque así la embarcación se detiene con control y sigue gobernando.
- Viento que abate hacia el muelle: aproximación con poco ángulo y muy poca arrancada, dejando que el viento arrime.
- Viento que separa del muelle: hace falta más ángulo de aproximación y dar el cabo de proa cuanto antes.
La regla general en puerto es navegar a la mínima velocidad de gobierno. Cualquier error a poca velocidad se corrige; el mismo error con arrancada acaba en daños.
Tomar una boya
Aproximación contra el viento o la corriente, la que domine, con muy poca arrancada, de modo que la embarcación quede parada justo sobre la boya. Llegar a favor significa pasar de largo en el momento de engancharla.
Hombre al agua
El orden de las acciones importa más que la maniobra concreta:
- Gritar "hombre al agua" y lanzar el aro de inmediato, aunque parezca que cae lejos: marca el punto.
- Designar a una persona cuyo único cometido sea mirar y señalar al náufrago, sin hacer nada más. El contacto visual es lo primero que se pierde y lo más difícil de recuperar.
- Maniobrar para regresar, apartando la hélice de la persona.
- Aproximación final contra el viento, para detenerse con control y no abatir encima.
- Dar aviso por radio si hay cualquier duda sobre la recuperación.
Mar de popa
Es la situación que más sorprende a los patrones nuevos. La ola alcanza la popa, la levanta y la empuja, y la embarcación tiende a atravesarse: ponerse de costado a la mar, con riesgo de tumbar. Se previene gobernando con antelación —corrigiendo antes de que la popa se vaya— y ajustando la velocidad para no cabalgar la ola ni dejar que rompa encima.
Barras y bocanas con mar de fondo
Las olas llegan en series, con intervalos más tranquilos entre ellas. Se observa unos minutos desde fuera, se cuenta el ritmo y se entra aprovechando el intervalo, sin dejar que una ola rompa sobre la embarcación.
Remolque
Se acuerda la maniobra antes, se prepara un cabo largo y con cierta elasticidad y se hace firme a un punto capaz de aguantar el tirón. La aproximación se hace por barlovento y con poca arrancada, y el arranque, muy despacio: el tirón inicial es el que rompe cabos y arranca cornamusas de cubierta.
Vocabulario de la maniobra
Los verbos se preguntan literalmente:
- Amarrar y desamarrar: hacer firme la embarcación al muelle y soltarla.
- Atracar y desatracar: acercarla al muelle y separarla de él.
- Abarloarse: amarrarse costado con costado a otra embarcación ya atracada.
- Encapillar: pasar una gaza por encima de un noray o de una bita.
- Adujar: recoger un cabo en vueltas ordenadas.
- Amollar y lascar: dar cabo, aflojar. Templar: tesar suavemente hasta
quitar el seno sin llegar a cobrar.
- Arriar: bajar algo con un cabo de forma controlada. Izar: lo contrario.
- Ciaboga: giro de la embarcación sobre sí misma, combinando avante y atrás.
Atraque y desatraque
De costado. Se prepara todo antes: defensas colocadas a la altura del muelle, amarras pasadas por sus guías y adujadas, y un tripulante en cada una. Se llega con poco ángulo y la mínima arrancada, se da primero el largo de proa, y con él tomado se aguanta mientras se acerca la popa.
De punta o a la mediterránea. Se llega de popa, se recoge el muerto con el bichero y se templa mientras se dan las amarras de popa al muelle.
Al desatracar se invierte el orden: se largan primero las amarras que no trabajan, se deja para el final la que sostiene, y se separa la proa o la popa según convenga usando un spring como pivote. Con viento que empuja contra el muelle, salir de popa suele ser más fácil que de proa, independientemente de cómo se haya entrado.
En todas ellas manda lo mismo: se maniobra a la mínima velocidad de gobierno, y quien va a saltar al muelle no salta hasta que la embarcación esté prácticamente parada.