En Patrón de Yate el ejercicio de carta son 10 preguntas con un tope de 3 fallos, y la carta se corrige aparte dentro del módulo de navegación. Es la mitad de ese módulo.
Lo que nunca cambia
- Las distancias se miden con el compás en la escala de latitud, la de los
márgenes laterales, y tomando la referencia a la latitud media del tramo: en Mercator la escala se estira al subir en latitud.
- Los rumbos se trazan con reglas paralelas sobre la rosa. La exterior es
verdadera y la interior magnética; confundirlas introduce un error igual a la declinación y arrastra todo el problema.
El triángulo de la corriente
El rumbo efectivo sobre el fondo es la suma vectorial de la velocidad del buque y la de la corriente. Con corriente al sur y rumbo al este, el resultante cae al sur del rumbo gobernado, y cuánto depende de la relación entre ambas velocidades.
El problema inverso —qué rumbo gobernar para que la corriente no te aparte de la derrota— se resuelve con la misma construcción:
- Desde el punto de salida se traza el vector de corriente para una hora.
- Desde su extremo se corta la derrota deseada con la velocidad del buque.
- La dirección de ese último segmento es el rumbo a gobernar.
Situación
Por dos demoras. Se traza desde cada punto la demora opuesta y se toma el corte. Dos condiciones para fiarse: puntos bien identificados, y demoras que se corten en ángulo próximo a 90 grados. Con corte agudo, un error pequeño de medida desplaza mucho el punto.
Por tres demoras. Aparece un triángulo de error cuyo tamaño mide la calidad de la observación. Uno grande delata algo sistemático: corrección total mal aplicada, un faro confundido con otro, o demoras tomadas con demasiado intervalo sin corregir el avance del buque.
Por demoras no simultáneas al mismo faro. Se toma una demora, se navega, y se toma otra. La primera línea se traslada paralelamente la distancia navegada en el rumbo seguido, y su corte con la segunda da la situación.
Sondas y resguardo
profundidad real = sonda de la carta + altura de marea
resguardo bajo la quilla = profundidad real − calado
Al resguardo calculado hay que restarle mentalmente el margen por mar de fondo y por la propia imprecisión de la predicción de marea. Y en poca agua aparece el squat: el flujo bajo el casco se acelera, la presión baja y el buque se hunde y cambia de asiento. Se combate reduciendo la velocidad.
Demoras de peligro
Para no acercarse a un bajo se traza desde un punto notable una demora que lo deje del lado seguro y se anota como límite. Mientras la demora observada se mantenga a un lado de ese valor, el buque está claro. Es simple, se comprueba de un vistazo y no exige calcular nada en el momento.
Planificar la derrota
Recorrerla tramo a tramo antes de zarpar, comprobando sondas, peligros señalados, zonas restringidas y dispositivos de separación de tráfico, y anotando los puntos de cambio de rumbo. Es lo que evita descubrir un bajo cuando ya se está encima.
Se elige además un veril de seguridad que garantice agua suficiente en cualquier estado de marea, y se navega por su parte exterior.
Escalas y cambio de carta
Cuanto menor el denominador, mayor la escala y más detalle: 1:50.000 da más detalle y menos superficie que 1:150.000. Para aproximación se usan escalas grandes y para travesía, pequeñas.
Al pasar de una carta a otra, la situación se traslada por coordenadas, que son independientes de la escala, y se comprueba después con una demora a un punto identificado. Medir con el compás desde el borde arrastra el error.
Entradas nocturnas
La enfilación luminosa es la referencia más segura: mientras las dos luces se vean alineadas, el buque está sobre el eje del canal, y no depende de la aguja. Aun así conviene vigilar la sonda, por si la enfilación se ha desplazado o se está tomando la que no es.