En el PER basta con reconocer el tiempo que hace. Aquí hay que anticipar el que va a hacer dentro de dos días y a cien millas, que es otra cosa.
Leer un mapa de superficie
Lo primero no es el valor de la presión sino la separación entre isobaras: mide el gradiente, y el gradiente es el viento. Isobaras apretadas significan viento fuerte aunque el centro de la borrasca quede lejos.
En superficie el viento no sopla paralelo a las isobaras. En altura sí —viento geostrófico—, pero abajo el rozamiento lo frena, la fuerza de Coriolis disminuye con la velocidad y el equilibrio se rompe: el viento cruza las isobaras hacia la baja presión, unos 15 grados sobre el mar y más sobre tierra.
Las cartas de altura dicen adónde va
Una carta de superficie dice dónde está la borrasca hoy. La de 500 hPa dice hacia dónde irá y si crecerá, porque los sistemas de superficie se desplazan siguiendo el flujo en altura.
La regla práctica: si la vaguada de altura queda al oeste del centro de superficie, la divergencia favorece el ascenso y la borrasca se profundiza. Cuando ambos se alinean en la vertical, el sistema está maduro y empieza a rellenarse.
Ciclogénesis explosiva
Es la borrasca cuya presión central cae de forma brusca, del orden de 24 hPa en 24 horas a nuestras latitudes. Lo peligroso no es el valor final sino la velocidad: el viento arrecia antes de que dé tiempo a buscar abrigo. Una caída de 3 hPa en una hora es motivo de alerta por sí sola.
Semicírculo peligroso y navegable
En una borrasca del hemisferio norte que avanza, el semicírculo derecho respecto a su trayectoria es el peligroso: allí la velocidad de traslación se suma a la del viento giratorio, y además el viento rola de forma que tiende a llevar al buque hacia la trayectoria. En el izquierdo se restan, y por eso se le llama navegable.
Frentes
- Frío: se mete bajo el aire cálido y lo levanta de golpe. Cumulonimbos, chubascos
intensos y breves, rolada del viento, y mejoría con subida de presión detrás.
- Cálido: el aire cálido asciende suavemente. Primero cirros, luego cirrostratos y
altostratos, y al final nimbostratos con lluvia continua. Tras él entra el sector cálido, con temperatura alta y a menudo mala visibilidad.
- Ocluido: el frío alcanza al cálido y combina rasgos de ambos.
La secuencia clásica de aproximación por el oeste es: cirros en altura, viento que rola al sur, presión que baja. Con ese viento y la ley de Buys-Ballot se sitúa el centro sin más instrumentos.
Mar y oleaje
La altura significativa que dan los partes es la media del tercio de olas más altas, y aproxima lo que estima a ojo un observador experimentado. Conviene recordar que la ola máxima puede casi doblarla: un parte de dos metros admite alguna de más de tres.
El mar de fondo viaja fuera de donde se generó y llega en trenes de periodo largo. Puede haber mar de fondo fuerte con viento en calma, y es lo que hace peligrosas las barras y las bocanas.
La mar cruzada —dos sistemas de olas de direcciones distintas superpuestos— genera crestas irregulares y muy empinadas, sin patrón previsible. Es lo típico tras una rolada brusca.
Vientos del Mediterráneo occidental
Mistral: del noroeste, frío y racheado, encajado por el valle del Ródano hacia el golfo de León; levanta mucha mar en poco tiempo. Tramontana: su equivalente por el Ampurdán. Siroco: del sureste, cálido y cargado de polvo. Levante: del este, asociado a temporales largos en el Estrecho.
Tipos de viento según las fuerzas que lo gobiernan
Además del geostrófico, el temario nombra tres más:
- Viento del gradiente: el que resulta cuando las isobaras son curvas y hay que
añadir la fuerza centrífuga al equilibrio.
- Viento ciclostrófico: aquel en el que la fuerza centrífuga domina y Coriolis es
despreciable. Es el de los sistemas pequeños y muy rápidos, como un tornado.
- Viento antitríptico: aquel en el que domina el rozamiento, propio de las
brisas y de los vientos locales de ladera.
Los vientos característicos del Atlántico oriental y del Mediterráneo español tienen nombre propio: nortada y galerna en el Cantábrico, levante y poniente en el Estrecho, tramontana en el Ampurdán, mistral en el golfo de León, siroco del sureste y leveche en el sureste peninsular.
Humedad
- Humedad absoluta: la cantidad de vapor de agua que contiene un volumen de aire.
- Humedad relativa: qué porcentaje representa esa cantidad respecto al máximo que
ese aire podría contener a su temperatura. Es la que se usa, porque el aire caliente admite mucho más vapor que el frío.
- Punto de rocío: la temperatura a la que ese aire llegaría al 100 % y empezaría a
condensar. Cuanto más se acerque la temperatura al punto de rocío, más cerca está la niebla.
Se mide con el higrómetro y, con más precisión, con el psicrómetro, que compara dos termómetros, uno seco y otro con la bombilla húmeda: la diferencia entre ambos da la humedad relativa mediante tablas.
Nubes: clasificación
Por su proceso de formación, dos familias que explican casi todo:
- De tipo estable o estratiforme, formadas por ascenso lento y extendido: capas
uniformes, lluvia continua y persistente.
- De tipo inestable o cumuliforme, formadas por convección: desarrollo vertical,
chubascos fuertes y breves.
Por su altura: altas —cirros, cirrocúmulos, cirrostratos—, medias —altocúmulos y altostratos— y bajas —estratos, estratocúmulos y nimbostratos—, más las de desarrollo vertical, cúmulos y cumulonimbos.
Nieblas: clasificación por su proceso
- De advección: aire cálido y húmedo sobre agua más fría. Es la marítima, aguanta
con viento apreciable, y se anticipa comparando la temperatura del aire con la del agua.
- De radiación: el suelo se enfría de noche y enfría el aire en contacto. Terrestre,
se disipa con el sol.
- De evaporación o de vapor: agua mucho más caliente que el aire, que humea.
- Orográfica: aire obligado a ascender por una ladera, que se enfría al subir.
- Frontal: asociada a la lluvia de un frente cálido.
Corrientes marinas
Se clasifican por las causas que las originan:
- De deriva, arrastradas por vientos constantes como los alisios.
- De densidad, por diferencias de temperatura y salinidad.
- De marea, alternativas, que invierten su sentido con el ciclo.
- De compensación, que devuelven el agua desplazada por las anteriores.
Las generales del Atlántico Norte forman un giro horario: corriente Norecuatorial, corriente del Golfo hacia el nordeste, deriva Noratlántica, y corriente de Canarias bajando por la costa africana.
En las costas españolas, lo que más se nota a bordo: la corriente entrante permanente en el Estrecho desde el Atlántico al Mediterráneo, y las corrientes de marea del Cantábrico y del golfo de Cádiz.