Rumbo

PNB · PER · 3 min

Hombre al agua

Es la emergencia que más se practica y la que peor sale cuando llega de verdad. Lo que la resuelve no es la maniobra: es no perder de vista a la persona.

Prevención

Lo primero es no caerse. Una mano para ti y otra para el barco, chaleco puesto de noche y con mal tiempo, arnés y línea de vida en cubierta cuando la mar lo pida, y nadie sale a cubierta de noche sin avisar.

Los primeros diez segundos

  1. Gritar «hombre al agua» y señalar. Todo el mundo tiene que enterarse a la vez.
  2. Lanzar el aro inmediatamente, aunque parezca que cae lejos: además de dar

flotabilidad, marca el punto. Con él va la luz de encendido automático y, si se tiene, la boya con señalización —driza y bandera— que se ve mucho mejor entre olas que una cabeza.

  1. Designar a una persona cuyo único cometido sea mirar y señalar con el brazo, sin

hacer nada más. El contacto visual es lo primero que se pierde y lo más difícil de recuperar.

  1. Marcar la posición: la tecla MOB del GPS.
  2. Librar la hélice: en cuanto la persona quede por la popa, punto muerto. Buena

parte de las lesiones graves las causa la hélice, no el agua.

La maniobra de vuelta

Tres formas clásicas, y en el examen se preguntan por su nombre:

  • Vuelta de Anderson (o de 270°): se mete todo el timón hacia la banda por la que

cayó, se gira 250–270° y se vuelve al punto. Es la más rápida y sirve cuando se ha visto caer y el barco es maniobrero.

  • Vuelta de Boutakow (o de Butakov): dos medias vueltas que devuelven al barco

sobre su propia derrota en sentido contrario. Más lenta, pero deja al buque navegando exactamente por el mismo rumbo inverso, lo que ayuda si se tardó en advertir la caída.

  • Vuelta de Williamson: se caen 60° a la banda de la caída, se mete todo el timón a

la banda contraria y se sale al rumbo opuesto. Es la mejor de noche o con poca visibilidad, porque devuelve al barco a su estela aunque no se vea nada.

La aproximación final

Siempre contra el viento y la mar: así el barco se para antes y sigue gobernando, y no se abate encima de la persona. Se deja al náufrago por la banda de sotavento a la altura de la bañera, motor en punto muerto y recuperación en horizontal si se puede, porque sacar a alguien muy frío en vertical puede provocarle una parada.

Si no aparece

Se pasa a búsqueda. Se llama por el canal 16 —quien esté cerca es quien más posibilidades tiene—, se anota la hora y la posición de la caída y se hace una exploración sistemática desde ese punto, teniendo en cuenta la deriva del viento y la corriente. Buscar en círculos al azar es perder el tiempo: se busca en un patrón, y se avisa pronto.

Este temario es material de estudio y no sustituye a la normativa. Ante cualquier discrepancia manda el texto oficial publicado en el BOE.

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