Rumbo

CY · 3 min

Situación por rectas de altura

Una recta de altura dice sobre qué línea está el barco. Dos rectas que se cortan dan el punto. Todo el arte está en conseguir que las dos rectas sean de fiar y en tratarlas bien cuando no se han tomado a la vez.

Dos rectas simultáneas

Es el caso limpio: dos estrellas observadas con pocos minutos de diferencia durante el crepúsculo, o el Sol y la Luna cuando se ven a la vez.

  1. Se calculan las dos rectas partiendo de la misma situación de estima.
  2. Se trazan sobre la carta o sobre una cuadrícula.
  3. El corte es la situación verdadera.

La calidad del corte depende del ángulo entre los azimuts: lo ideal es que se corten cerca de 90°, y por debajo de unos 30° el punto se vuelve muy sensible a cualquier error de medida. Cuando se observan tres astros conviene repartirlos en azimut —uno cada 120°— y entonces las tres rectas dejan un triangulito, el «sombrero»; su tamaño es la medida honesta de lo buena que fue la observación.

Dos rectas no simultáneas

Es el caso normal con el Sol: una recta por la mañana y otra al mediodía o por la tarde, con horas de navegación entre medias. No se pueden cortar tal cual, porque la primera dice dónde estábamos entonces, no dónde estamos ahora.

El procedimiento:

  1. Se calcula cada recta **con la situación de estima correspondiente a la hora de

su propia observación**. Este es el punto que el temario subraya: no vale usar una única estima para las dos.

  1. Se transporta la primera recta: se desplaza paralelamente a sí misma

siguiendo el rumbo y la distancia navegados entre las dos observaciones.

  1. La recta transportada y la segunda se cortan en la situación correspondiente al

instante de la segunda observación.

El transporte arrastra los errores de la estima intermedia —abatimiento, deriva, corriente no detectada—, así que cuanto más tiempo pase entre las dos observaciones, menos fiable es el corte. Con el Sol, la combinación clásica es una recta de la mañana transportada hasta la meridiana: la recta transportada da la longitud y la meridiana da la latitud, y el corte es casi perpendicular.

Intervalo hasta el paso por el meridiano con el buque en movimiento

Saber a qué hora hay que estar preparado para la meridiana no es inmediato cuando el barco se mueve: mientras se espera, la longitud cambia, y con ella la hora del paso.

Se resuelve por aproximaciones sucesivas:

  1. Con la situación de estima actual se calcula la hora del paso por el

meridiano, como en el Almanaque.

  1. Se calcula la longitud estimada que tendrá el barco a esa hora, navegando

al rumbo y velocidad previstos.

  1. Con esa nueva longitud se recalcula la hora del paso.

Basta una o dos vueltas para que el resultado deje de moverse. En la práctica, si se navega al este el Sol culmina antes de lo que decía el primer cálculo, y si se navega al oeste, después: el barco va persiguiendo o huyendo del meridiano donde está el Sol. Con estrellas el planteamiento es idéntico, cambiando el paso del Sol por el del astro que se quiera observar.

Este temario es material de estudio y no sustituye a la normativa. Ante cualquier discrepancia manda el texto oficial publicado en el BOE.

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