Dos accidentes distintos con un guion inicial idéntico: parar, comprobar que no hay heridos, comprobar que no entra agua y solo después ocuparse del barco.
Varada involuntaria
Se ha tocado fondo. Lo primero es no dar avante para salir: es el reflejo natural y suele empeorarlo, porque mete el barco más adentro y porque la hélice aspira arena y puede destrozarse.
Por orden:
- Parar la máquina y comprobar heridos.
- Comprobar si entra agua: sentina, pantoques, prensaestopas, bocina, quilla.
Si hay vía de agua, eso pasa a ser lo primero, y a veces conviene quedarse varado hasta taponarla: en el bajo el barco no se hunde.
- Averiguar la situación: qué fondo hay —arena, fango, piedra—, por dónde ha
entrado el barco, dónde hay más agua. Se sonda alrededor del casco con el bichero o con la sonda de mano, en todas direcciones, para saber por dónde salir.
- Comprobar la marea: si está subiendo, muchas veces basta con esperar y
preparar la salida. Si está bajando, hay prisa y hay que decidir en minutos.
- Aligerar y escorar: mover pesos, sacar gente a un costado o a un neumático,
colgar peso de la botavara en un velero. Escorando se reduce el calado.
- Salir por donde se entró, dando atrás con suavidad, ayudándose del ancla de
respeto largada hacia aguas profundas —lo que se llama anclote— y cobrando de ella.
- Si no se puede, se asegura el barco —ancla largada para que no lo lleve más
adentro— y se pide ayuda antes de que baje más la marea.
Antes de volver a navegar: comprobar timón, hélice y eje, y vigilar la sentina durante un buen rato.
Abordaje
- No separar los barcos inmediatamente si están encajados y hay vía de agua:
a veces el otro casco está taponando el agujero. Se valora antes.
- Heridos primero. Recuento de personas en los dos barcos.
- Evaluar las averías: agua, incendio, combustible derramado, estabilidad.
Apagar motores si hay derrame o riesgo de fuego.
- Estabilizar la situación: taponar, achicar, alejar del peligro.
- Dar aviso a Salvamento Marítimo por el canal 16 si hay heridos, riesgo o
contaminación.
- Prestar auxilio al otro barco, que es obligatorio, y no abandonar la zona
sin haberse identificado.
- Anotar y documentar: hora, posición, rumbos y velocidades de los dos, luces
y señales que llevaban, condiciones de mar y visibilidad, testigos, fotografías. Se hace la protesta de mar ante la autoridad marítima si procede, y se avisa al seguro.
Reconocimiento de averías
Después de cualquiera de los dos, la revisión completa, en este orden: agua —sentina y todos los pasacascos—, estructura —quilla, roda, mamparos, herrajes del timón—, propulsión —eje, hélice, timón, dirección—, eléctrica —baterías y cables mojados— y combustible. Una avería que no se ve puede aparecer horas después: se navega hacia puerto vigilando la sentina, despacio, y sin alejarse de la costa.