Situarse sin instrumentos electrónicos consiste en construir líneas sobre las que se sabe que está el barco y cortarlas. Cada observación de una marca de tierra da una línea; dos líneas dan un punto.
Las líneas de posición
Demora. La dirección en la que se ve un objeto, contada desde el norte, de 000° a 360°. Igual que los rumbos, hay demora de aguja, magnética y verdadera, y se pasa de una a otra con la corrección total. En la carta se traza desde la marca, en la dirección opuesta, porque la línea va del objeto hacia el barco.
Enfilación. Dos objetos alineados vistos desde el barco. La línea de posición es la recta que los une, prolongada. Es la mejor línea de posición que existe: se traza directamente sobre la carta, no hace falta medir nada y no depende de la aguja ni de su corrección. Por eso se usa además para comprobar la corrección total y para entrar en muchos puertos, que tienen enfilaciones balizadas.
Oposición. Los dos objetos alineados, pero con el barco entre ellos. La línea es la misma recta; la demora a uno es la recíproca de la del otro.
Distancia. Sabiendo a qué distancia se está de una marca —por radar, por ángulo vertical con el sextante o por la sonda sobre un veril—, la línea de posición es una circunferencia con centro en la marca.
Veril. La línea de igual sonda. Navegando con la sonda encendida, cruzar un veril bien definido es una línea de posición, aproximada pero útil con niebla.
Marcación
Es la dirección en la que se ve un objeto medida desde la proa del barco, no desde el norte. Se cuenta de 0° a 180° a estribor o a babor, y también se nombra por sectores: por la proa, por la amura, por el través (90°), por la aleta y por la popa.
La relación con la demora es directa:
Demora de aguja = Rumbo de aguja + Marcación
sumando si la marcación es a estribor y restando si es a babor —y si el resultado pasa de 360° o baja de 0°, se corrigen los 360°—.
Es la fórmula que convierte lo que se ve desde el puesto de gobierno en algo trazable en la carta: el vigía canta «faro por la amura de estribor, 30°», y con el rumbo de aguja del momento sale la demora.
La marcación también avisa de abordajes
Si la marcación de otro barco no cambia mientras la distancia disminuye, los dos convergen en el mismo punto: hay riesgo de abordaje. Es la comprobación básica del RIPA y se hace sin instrumentos, tomando la marcación repetidas veces sobre un punto fijo del barco propio —un candelero, la cruceta— con el barco a rumbo constante.