La primera regla del abandono es que casi nunca toca. Un barco, aunque esté inundado o incendiado, flota más y protege más que una balsa, y la mayoría de los rescates de embarcaciones abandonadas terminan encontrando el barco a flote y a la tripulación desaparecida. De ahí la frase clásica: se sube a la balsa hacia arriba, es decir, solo cuando el barco se hunde bajo los pies.
Antes de abandonar
Por orden, y sin saltarse pasos:
- Dar la alerta: Mayday por VHF canal 16 o por DSC, con posición, naturaleza
del peligro, auxilio solicitado y personas a bordo. Activar la EPIRB.
- Chalecos puestos a todo el mundo, y arneses si hay que salir a cubierta.
- Ropa de abrigo: la hipotermia mata antes que el ahogamiento en aguas
templadas. Ropa seca, gorro, y por encima el traje de supervivencia si lo hay.
- Preparar el equipo: bolsa de abandono con agua potable, VHF portátil, señales
pirotécnicas, botiquín, linternas, documentación y algo de comida.
- Achicar mientras se pueda: cada minuto que el barco aguante es un minuto de
ventaja.
- Balsa a punto, boza hecha firme a un cáncamo del barco, y lanzada **a
sotavento** para que no se aleje ni golpee.
La zafa hidrostática
Es el dispositivo que libera automáticamente el contenedor de la balsa si el barco se hunde antes de que dé tiempo a soltarlo. Funciona por presión del agua: a una profundidad de entre 1,5 y 4 metros corta el cabo de trinca y el contenedor sube a flote por su propia flotabilidad. Al llegar a la superficie, la boza, que sigue unida al barco, tira del sistema de inflado y la balsa se hincha; un eslabón débil de la boza acaba rompiendo cuando el barco se va al fondo, dejando la balsa libre.
Se libera manualmente soltando la trinca, que es lo que se hace si hay tiempo. Y tiene fecha de caducidad, como todo lo demás.
Organización a bordo de la balsa
- Entrar seco si se puede, saltando desde la borda a la balsa, no al agua.
Contar a todo el mundo.
- Cortar la boza —el cuchillo está en el sobre de la entrada— para no ser
arrastrados si el barco se hunde. No antes: la boza es lo que mantiene la balsa junto al barco mientras se embarca.
- Alejarse unos metros con los remos y largar el ancla flotante: reduce la
deriva, mantiene la entrada a sotavento y estabiliza la balsa.
- Cerrar las entradas, achicar el agua embarcada y secar el interior.
Protegerse del sol, del viento y del frío; el aislamiento del suelo es lo que evita la hipotermia.
- Repartir tareas: un vigía permanente, un responsable del agua y otro de las
señales.
- Racionar el agua desde el primer día —medio litro por persona y día— y
nunca beber agua de mar ni orina: aceleran la deshidratación. Las primeras 24 horas se puede no beber nada sin daño.
- Mareo: dar las pastillas del equipo cuanto antes; vomitar deshidrata.
- Señales solo cuando hay a quien hacérselas. Se gastan cohetes y bengalas
cuando se ve u oye un buque o una aeronave, no antes. El SART y la EPIRB, en cambio, se dejan funcionando.
- No alejarse de la zona de la alerta si la posición se transmitió: ahí es
donde van a buscar.