El ejercicio básico: dados dos puntos, hallar el rumbo para ir de uno a otro y la distancia que los separa. Todo lo demás del examen de carta se construye sobre esto.
El procedimiento
- Situar los dos puntos por sus coordenadas. La latitud se lleva desde la
escala del costado y la longitud desde la del borde superior o inferior, con el compás o con las reglas paralelas.
- Unirlos con una recta: esa es la derrota.
- Medir el rumbo: se trasladan las paralelas hasta la rosa más próxima y
se lee la dirección sobre la circunferencia exterior, que es la de rumbos verdaderos. Si se usa transportador, se mide el ángulo que forma la derrota con un meridiano, contando desde el norte y hacia el este.
- Medir la distancia: se abre el compás sobre la derrota y se lleva a la
escala de latitudes del costado, a la altura de la zona de trabajo. Un minuto de latitud es una milla. Si la derrota es más larga que la apertura cómoda del compás, se mide por tramos.
Nunca se mide una distancia en la escala de longitudes: en una carta mercatoriana un minuto de longitud no es una milla salvo en el ecuador.
Del rumbo verdadero al de aguja
Una vez medido el rumbo verdadero en la carta, para dárselo al timonel hay que deshacer las correcciones:
Ra = Rv − Ct
Y si el ejercicio da desvío en función del rumbo, se entra en la tablilla con el rumbo de aguja —no con el verdadero—, lo que a veces obliga a una segunda pasada: se estima el rumbo de aguja, se toma el desvío correspondiente y se comprueba que sigue siendo el mismo tramo de la tablilla.
Con viento: el abatimiento
El viento hace que el barco se desplace hacia sotavento mientras avanza, así que para seguir la derrota trazada hay que apuntar algo hacia barlovento.
- La derrota que se quiere recorrer es el rumbo de superficie.
- El rumbo que hay que gobernar es el rumbo verdadero, y se obtiene aplicando
el abatimiento hacia barlovento: si el viento entra por babor, se corrige hacia babor.
Rv = Rs − abatimiento (viento por estribor)
Rv = Rs + abatimiento (viento por babor)
La comprobación cualitativa: la proa siempre queda apuntando hacia el lado de donde viene el viento respecto de la derrota deseada.
Con viento y corriente
Si además hay corriente, el problema se convierte en el del triángulo de corrientes, y se resuelve en dos pasos: primero el triángulo, que da el rumbo de superficie necesario, y después el abatimiento y la corrección total, que dan el rumbo de aguja que se gobierna.
Errores que cuestan la pregunta
- Medir el rumbo con la rosa magnética —la interior— en vez de con la
verdadera. La rosa interior lleva la declinación del año de edición.
- Leer el rumbo con 180° de diferencia: siempre hay que comprobar el sentido de la
derrota, de la salida hacia la llegada.
- Medir distancias en la escala de longitudes.
- Medir la latitud en una parte de la carta muy alejada en latitud de donde se está
trabajando.