Un mapa del tiempo es un mapa de presiones, y lo que se lee en él no es la presión sino cómo cambia: el viento no lo produce la presión alta ni la baja, lo produce la diferencia entre las dos.
Isobaras
Una isobara es la línea que une los puntos de igual presión atmosférica reducida al nivel del mar. En los mapas se trazan normalmente cada 4 hPa, y su dibujo define las figuras del tiempo:
- Borrasca o baja (B, L): isobaras cerradas con la presión mínima en el centro.
- Anticiclón o alta (A, H): isobaras cerradas con la presión máxima en el
centro.
- Vaguada: prolongación alargada de una baja, en forma de V.
- Dorsal o cuña: prolongación alargada de una alta.
- Collado o pantano barométrico: zona entre dos altas y dos bajas, con
isobaras muy separadas, presión indefinida y vientos flojos y variables.
Gradiente horizontal de presión
Es la variación de presión por unidad de distancia, medida perpendicularmente a las isobaras y dirigida de la alta hacia la baja. Es la fuerza que pone el aire en movimiento.
Su utilidad práctica es inmediata y es lo que hay que saber leer:
| En el mapa | Gradiente | Viento |
|---|---|---|
| Isobaras juntas | Fuerte | Fuerte |
| Isobaras separadas | Débil | Flojo |
Un mapa con isobaras muy apretadas al sur de una borrasca profunda anuncia temporal aunque no haya ningún número escrito. Y el mismo razonamiento sirve para predecir: si la borrasca se profundiza, el gradiente aumenta y el viento arreciará.
Por qué el viento no sopla hacia la baja
Si solo actuara el gradiente, el aire iría en línea recta de la alta a la baja. No lo hace porque en cuanto se mueve aparece la fuerza de Coriolis, que lo desvía —a la derecha en el hemisferio norte, a la izquierda en el sur— hasta equilibrarse con el gradiente. El resultado es que el viento acaba soplando casi paralelo a las isobaras, dejando la baja presión a la izquierda en el hemisferio norte.
En superficie el rozamiento con el mar rompe algo ese equilibrio y el viento cruza las isobaras con un ángulo pequeño, del orden de 10° a 20° sobre el mar y mayor sobre tierra, siempre hacia la baja presión. De ahí la circulación: antihoraria y convergente en las borrascas, horaria y divergente en los anticiclones, en el hemisferio norte.
La ley de Buys-Ballot
La consecuencia práctica de todo lo anterior, y la forma de situar la borrasca sin mapa: en el hemisferio norte, de espaldas al viento, la baja presión queda a la izquierda y algo hacia delante. Con eso y con la tendencia del barómetro se sabe si la borrasca se acerca o se aleja y por qué banda va a pasar.