El temario de Patrón de Yate pide las definiciones, sin cálculos. Aun así conviene entender para qué sirve cada hora, porque en cuanto se cruza un huso o se anota algo en el diario, la hora deja de ser evidente.
Las horas
- Tiempo universal (TU o UTC): la hora del meridiano de Greenwich. Es la
referencia internacional: en TU se dan los partes meteorológicos, los avisos a los navegantes, las comunicaciones de socorro y los datos del Almanaque.
- Hora civil del lugar (HcL): la que corresponde al meridiano donde está el
barco. Cambia de forma continua con la longitud, así que dos barcos separados por unas millas en sentido E–W tienen horas civiles distintas.
- Hora legal (Hz): la del huso horario en que se está. La Tierra se divide
en 24 husos de 15°, y todo el huso adopta por convenio la hora de su meridiano central.
- Hora oficial (Ho): la que un país establece por ley, que puede no coincidir
con la legal. España peninsular es el ejemplo: por longitud le correspondería la de Greenwich y usa la del huso +1, más el adelanto de verano.
El reloj de bitácora
Es el reloj de referencia del puente. Se ajusta a la hora oficial del lugar y es el que se usa para anotar en el diario de navegación todos los sucesos: cambios de rumbo, situaciones, entrada y salida de puerto, incidencias, observaciones meteorológicas.
Su papel no es dar la hora exacta: es dar una sola hora a bordo, la misma para todos los apuntes, para que la secuencia de los hechos quede sin ambigüedad. Por eso, cuando se cambia de huso en una travesía, el cambio se anota expresamente en el diario, con la hora antes y después, y no se corrige el reloj a escondidas: si no, el diario deja de ser una línea de tiempo continua.
Para la navegación astronómica hace falta además un cronómetro o un reloj ajustado a TU con precisión de segundos, porque cuatro segundos de error son una milla de error en la situación.
Fecha y línea de cambio
Al recorrer los husos hacia el este se van ganando horas y hacia el oeste perdiéndolas; en el antimeridiano de Greenwich, el meridiano de 180°, está la línea internacional de cambio de fecha, donde se salta un día completo. Es un detalle irrelevante en el Mediterráneo y decisivo en una vuelta al mundo.