Una carta náutica no es un documento definitivo: es una foto del fondo, de las balizas y de los servicios en la fecha en que se editó. Los bajos no se mueven, pero las boyas cambian de posición, las luces cambian de ritmo, se dragan canales y aparecen naufragios. Mantener al día la documentación es una obligación del patrón, y en un yate en travesía es lo que separa una recalada segura de una sorpresa.
Las publicaciones y quién las hace
En España las edita el Instituto Hidrográfico de la Marina:
| Publicación | Para qué |
|---|---|
| Cartas náuticas | La base gráfica de todo |
| Derroteros | Descripción detallada de la costa, recaladas, fondeaderos, corrientes y régimen de vientos |
| Libro de faros y señales de niebla | Características completas de cada luz |
| Anuario de mareas | Predicción de pleamares y bajamares |
| Guía del navegante | Servicios, radiocomunicaciones, normativa |
| Avisos a los navegantes | Las correcciones de todo lo anterior |
Avisos a los navegantes
Son las correcciones oficiales, y llegan por tres vías con alcances distintos:
- Grupo de avisos semanal del Instituto Hidrográfico, con las correcciones
permanentes que hay que anotar en las cartas y en los libros.
- Radioavisos náuticos, por Navtex y por radio, con lo urgente: una boya
apagada, un naufragio reciente, unas maniobras militares, un cable a la deriva. Se dividen en costeros y locales.
- Avisos locales de las capitanías marítimas y autoridades portuarias.
Un radioaviso es válido mientras dure la circunstancia; un aviso del grupo semanal modifica la carta para siempre.
Cómo se corrige una carta
Las correcciones permanentes se anotan a mano, en tinta violeta o morada, sobre la propia carta: se borra o se tacha lo antiguo y se dibuja lo nuevo. Al pie de la carta, en el margen inferior izquierdo, se apunta el número y el año del aviso aplicado, uno detrás de otro. Así, mirando esa lista, cualquiera sabe hasta qué aviso está corregida esa carta.
Las correcciones temporales (T) y preliminares (P) se anotan a lápiz, porque van a desaparecer o a cambiar.
En los derroteros y libros de faros se procede igual: se anota la corrección en la página correspondiente y se lleva el registro de los avisos aplicados en la hoja destinada a ello.
Lo que hay que comprobar antes de zarpar
- Que las cartas de la zona son la última edición y están corregidas hasta el
último aviso.
- Que los derroteros y el libro de faros también.
- Los radioavisos vigentes de la zona por la que se va a navegar.
- En cartografía electrónica, que las cartas están actualizadas con la última
descarga: la pantalla no avisa de que está desfasada, y una carta electrónica vieja engaña más que una de papel vieja, porque parece siempre igual de nueva.